Patrimonio

Iglesia Santa María Magdalena 

La iglesia de Plentzia destaca sobre todo por el sólido aspecto de su torre, un prisma cúbico aporticado que domina la plaza donde se ubica.

Este templo hay que evaluarlo dentro del espléndido conjunto arquitectónico que nos ofrece el casco antiguo de la villa, aunque ya por si mismo nos ofrece una espléndida imagen singular en el contexto de la arquitectura religiosa vizcaína.

La iglesia de Plentzia nos ofrece una arquitectura singular, únicamente comparable tipológicamente a la Santa María de Erandio, que artísticamente se enmarca en las iglesias góticas de tipo marinero de Galicia.

Su elemento más interesante es la sólida torre que a su función original de campanario, sumaba intenciones defensivas de la villa y la actuación como vigía sobre la desembocadura de la ría de Plencia. Data del siglo XVI, hacia 1522. Podría enmarcarse dentro de un peculiar estilo gótico vizcaíno a juzgar por sus accesos y los vanos de su pared frontal. El responsable de la torre fue Martín Sáenz de Gareca, aunque no se conoce si lo fue también del resto del edifico. Posteriormente conoció la actuación de D. Severino de Achúcarro en 1887 que llevó a cabo la cobertura de su nave mediante armazón de madera, ejecutada por el contratista local D. Martín González de Durana.

La iglesia de Sta. María Magdalena es un elemento de interés obligado en la visita al municipio, no sólo por su valor histórico y su carácter monumental, sino también porque se erige en el punto focal del conjunto arquitectónico que nos muestra el bonito casco antiguo de la villa. Como elemento reseñable dentro de su contenido mueble hay que destacar los cinco paneles de alabastro que configuran el Políptico de la Pasión datados de los años 1440 y 1480. Asimismo llama la atención la hermosa concha nacarada utilizada como pila bautismal traída el siglo pasado desde Perú por Don Francisco Igartua Eguskiza, que fue alcalde de la villa, acercándonos al mundo de los indianos, existiendo una segunda versión en cuanto a su procedencia que señala, fue traída de Manila por la familia Sertucha. A destacar también la talla barroca en madera policromada de San Pedro y el gallo, y la imagen de la Magdalena penitente. Y la tan característica maqueta de un barco de toda iglesia marinera.